El románico sale a la luz
La escultura románica de la colección de la Fundación Francisco Godia se caracteriza por la variedad y el rigor de la selección. Junto a las vírgenes románicas de la escuela leonesa, de postura hierática y líneas severas, la teatralidad y la expresividad de los grandes descendimientos que anuncian la humanidad del gótico.
Durante muchos años, las tallas románicas se vieron menospreciadas y abandonadas en pequeños santuarios alejados de los centros artísticos. El coleccionismo privado ejerció un papel decisivo en su recuperación y su estudio.
Escuela Leonesa Virgen sedente Segunda mitad del siglo XII Madera tallada y policromada 48x10x10 cm Esta talla de la escuela leonesa representa a la Virgen María sentada en un trono. Originalmente tenía al Niño Jesús sentado en su falda. Ha conservado la policromía original. Al igual que en otras tallas románicas, se observa en ella una clara influencia de la escultura monumental en piedra por su marcada talla. | |
Cien años de escultura
Desde las primeras obras de transición del románico al gótico, en el siglo XIII, hasta la eclosión del gótico internacional –representado en esta sala por la extraordinaria tabla del día de Pentecostés, –de Lluís Borrassà– se producen profundas transformaciones en la idea del arte. Las figuras, sometidas a estrictas normas de representación y fuertemente ritualizadas en la época románica, pierden rigidez. El espectador descubre en las miradas y los gestos de Cristo, la Virgen y los santos una narración realista y una mirada humana.
José de Arimatea León/Palencia (?) ca. 1300 Madera tallada y policromada 160x38x39 cm Según la tradición, José de Arimatea era el propietario del sepulcro donde fue depositado el cuerpo de Cristo después de la crucifixión. Esta figura formó parte de un descendimiento, escena en la cual se baja el cuerpo de Cristo de la Cruz. Destaca la policromía, perfectamente conservada, de vibrantes colores rojos. | |
Bona ecclesia y Ángel León/Palencia (?) ca. 1300 Madera tallada y policromada 146x27x34 cm 128x25x17 cm Dos tallas realistas del siglo XIII leonés. El vestido del ángel, con franjas y dibujos geométricos, no es muy diferente de los que llevaban los señores. Los gestos suaves y el rostro plácido transmiten un sentimiento de serenidad. La Iglesia, guía de los fieles, es representada por una mujer de ejemplar belleza, con corona y un hábito policromado. Los dorados resaltan su majestad. | |
Llorenç Saragossa (activo en Barcelona y Valencia, ca. 1363-1406) Virgen de la leche ca. 1363-1374 Temple y pan de oro sobre tabla 218x125 cm Esta pieza excepcional representa a la Virgen María en el momento de amamantar al Niño Jesús, rodeada de ángeles. Llorenç Saragossa muestra la ternura de la relación entre madre e hijo y transmite una sensación de vigor: el Niño Jesús se aferra al pecho, mientras la madre lo sostiene con gesto seguro. | |
Lluís Borrassà (ca. 1360-1425) Pentecostés ca. 1390-1400 Temple y dorado sobre tabla 37x21 cm Lluís Borrassà es uno de los grandes maestros de la pintura catalana. Su arte introduce el gusto por las armonías delicadas, característico del gótico internacional. La pintura de Borrassà se distingue por su penetración psicológica, con un importante componente narrativo, que le permite individualizar los personajes y presentarlos como actores de un drama colectivo. | |
El gótico catalán
El gótico es el estilo de la Corona de Aragón. El talento de pintores como Jaume Huguet, que tuvo muchos seguidores, prolongó su esplendor y retrasó la introducción de las nuevas corrientes renacentistas.
Jaume Huguet (Valls, 1412 – Barcelona, 1492) Santa María Magdalena ca. 1470 Temple sobre tabla 144x73 cm Jaume Huguet pintó a María Magdalena con los atributos de la Virgen entronizada. En las manos porta objetos simbólicos –un rosario, un frasco de perfume– reproducidos con gran naturalismo. Las baldosas del suelo introducen la perspectiva en medio de un espacio fuertemente ritualizado. | |
El gótico flamenco, monumental y suntuoso
En la Baja Edad Media, a la sombra del esplendor económico de Flandes y Brabante, surgió un estilo renovador dentro del gótico tardío, con imágenes de vírgenes y santos de una monumentalidad impresionante y retablos de madera con policromías y dorados suntuosos.
Este estilo se extendió por toda Europa a través de las rutas comerciales, que experimentaron un intenso tráfico de obras de arte. Artistas flamencos se establecieron en España y dejaron su huella en los principales talleres de escultura.
De la selección de obras góticas destaca la Piedad de Alejo de Vahía.
Alejo de Vahía (Activo ca. 1490-1510) Piedad ca. 1500 Madera tallada y policromada 94x87x48 cm De origen germánico, Alejo de Vahía vivió en Becerril de Campos, cerca de Palencia, donde llegó a ser un artista muy reconocido. La Piedad es una pieza extraordinaria. El gesto de ternura de José de Arimatea, que sostiene la cabeza de Cristo, y de Nicodemo, que lo coge por las piernas, provocan la sensación de que la figura flota por encima de la falda de la Virgen, que llora la muerte de su hijo. | |
Del renacimiento al barroco: emoción y pureza
Pedro Berruguete y Francisco de Zurbarán introducen en la pintura religiosa un componente emotivo, profundamente humano. La elección del tema –la Sagrada Familia o San José con el Niño– permite mostrar la relación del hijo de Dios con los hombres desde una perspectiva cotidiana y próxima. La ternura del gesto, la calidez de la luz, la armonía de los colores se funden en una aspiración de pureza. A su lado, la imaginación fantástica de los seguidores del Bosco y los bodegones de Van der Hamen, que aspiran a la posesión idealizada del mundo.
Pedro Berruguete (Paredes de Nava, ca. 1445 – Madrid?, diciembre, 1503) La Sagrada Familia ca. 1500 Óleo sobre tabla 105,5x81,5 cm Pintada en torno a 1500, formaba parte de un oratorio sobre el gozo y el dolor de María. El anverso presenta a la Virgen, el Niño y San José. El reverso estaba dedicado a Cristo. Un orificio en el marco permitía colgar la obra y mostrar alternativamente las dos caras, que, más adelante, se separaron. El llanto sobre el cuerpo de Cristo se encuentra actualmente en el Museo de Cincinatti, en Estados Unidos.
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Juan van der Hamen y León (Madrid, 1596-1631) Bodegón con cesta de guisantes y cerezas flanqueada por dos jarrones de cristal con rosas 1621 Óleo sobre tela 63x102 cm Nacido en Madrid, en 1596, hijo de una familia flamenca, Juan van der Hamen pintó sutiles composiciones espaciales que mezclaban elementos cotidianos con otros muy refinados, siguiendo el modelo de bodegón creado por Juan Sánchez Cotán, austero y de gran realismo. | |
Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos,1598 – Madrid, 1664) San José con el Niño ca. 1660 Óleo sobre tela 50x40 cm Pintada entre 1658 y 1664, corresponde a la última etapa de la obra de Zurbarán, cuando trasladó su taller de Sevilla a Madrid. En este periodo desarrolló un estilo personal que se caracteriza por el uso de colores vivos y el equilibrio de la composición, que remarca una expresión contenida de los sentimientos. | |